El asomo

Thursday, June 22, 2006

Té Rojo

Un té con componentes explosivos causó en mi cuerpo reacciones múltiples de índole psicoactiva. Estuve alterada, ansiosa, paranoica, angustiada, asustada y sudaba frío. Más tarde, alrededor de diez horas después, seguía bien puesta y me dijeron que ese té contiene una especie de anfetamina natural: ginseng, maracuyá, cafeína y más, pero en grandes cantidades. Yo bebí la mitad de lo que se recomienda y me pusó en un estadazo.
Al otro día, en el bajón del té, comencé a sentirme desalentada, frustrada, sin aspiraciones, con mi vida acabada, y claro, con ganas de hacerme otro tesito. Ya estoy en el programa "sólo por hoy no tomaré té" y ahí la llevo. Ha sido una semana penosa, pero espero la salida después de las elecciones.
Y para quien quiera un día de emociones naturales, pase conmigo por una tasita de té.

Thursday, June 15, 2006

Un sitio donde morir

Ayer decidí usar los tenis convertibles (verano-invierno). Al meter el pie sentí que algo me estorbaba, así que lo moví adelante, atrás, adelante, atrás, sin conseguir nada. Sentía algo rígido y peludo. Me quité el zapato y vi la carita de un ratón de diez centímetros bien muerto, con sus gusanos acompañándolo. Tengo la sensación constante de gusanos de muerte caminándome, la mirada roja y extraviada del ratón, los pelos y la tiesez en mi pie; además pienso en los motivos por los que decidió quedarse ahí:
1. Los ratones presienten su muerte y buscan un lugar agradable donde morir.
2. El ratón se murió del tufo.

Sunday, June 11, 2006

Romanticonas de ayer y hoy

Cuando recién comencé a salir con mi chicoché, todo eran risas, besos bajo la lluvia, música, risas, caricias, risas, borracheras, pláticas, risas y risas. En una de esas estupendas citas, fuimos a un barecito donde tocaban jazz, buen jazz. El lugar tenía una decoración bien interesante y podías poner los ojos en muchos detalles que cuidaban muy bien. Al lado de mí, habían unas flores muy lindas, que siempre me habían gustado mucho y siguiendo con la noche romanticona dije:
-mira esas flores tan bonitas, son muy vivas.
a lo que él contestó:
-aaaahhhh (casi un suspiro) esas son las flores que me gustaba regalarle a adrianita (la ex, a la que le seguía llamando en diminutivo, casi casi dijo a mi cachorrita)
No había escuchado un comentario tan errado, una metida de pata tan grande que no se dió cuenta y me dió mucha risa, nos dió mucha risa y la cita continuó tan divertida como las anteriores. Ahora, después de un tiempo, nuestro generoso sentido del humor continua, aunque ya no me da tanta risa escuchar "adrianita" (laexcaradevergaqueseaparecíahastaenlacacadelosperros). Pero las flores me recuerdan a adrianita, la cita y la cagada más grande hecha en un encuentro de galanteo.