El asomo

Wednesday, March 29, 2006

Vientos del Sur

En el pasto estábamos sentados varios. Una mujer, de algo así como cincuentaytantos, frente a mí. Noté que no llevaba ropa interior y que su vestido se alzaba advirtiendo su vagina ocasionalmente. Yo procuraba no clavar la mirada "ahí", siendo que ella tenía tanta espontaneidad que no esperaba ningún ojo fisgón. La mujer protagonizaba, exaltada, una conversación que yo no entendía y que me permitía caer en el anonimato, más que eso, desaparecer, pudiendo aprovecharlo para espectar lo que quisiera, lo hice y viendo con fascinación el órgano chato y grisaseo, me perdía en mis sorpresas. Hasta que un movimiento, de apertura, abrió bruscamente la boca genital y seguido salió una ventosidad que movió las paredes como peces asfixiados, el sonido abrió, de más, los ojos de los presentes. Y yo, enfrente del acontecimiento me quedé con una cara como de hilvanar una aguja. Quieta, pestañeé una, dos, tres veces. Hasta que la señora buscó mi mirada y dijo algo así como "Párdon". Se fueron levantando y retirando poco a poco. Y me quedé sola moviendo los ojos de un lado a otro.

¿Ahora si?